top of page

Cargill destruye el río Tapajós-Resistencia indígena defiende la amazonia brasileña.

  • Foto del escritor: Susana Nuñez
    Susana Nuñez
  • hace 3 minutos
  • 3 Min. de lectura

Por: Lucía Ixchíu — fotos: Juventude indígena do Baixo Tapajós.



Al día de hoy aproximadamente 800 indígenas amazónicos llevan casi dos semanas en lo que han denominado un campamento instalado, ocupando el puerto de Cargill, en Santarem, la amazonia brasileña.

Como una forma de presionar desesperada al gobierno central para que revoque el Decreto 12.600/25, esta ocupación es un llamamiento urgente para que el Estado las voces del río, nuestro clamor en defensa del río Tapajós.

El decreto prevé el dragado del río Tapajós, con la excavación del lecho del río para permitir la navegación de barcos y balsas, facilitando el transporte de granos, principalmente soja. Esta lógica fortalece una gigantesca cadena de agroindustria, al tiempo que destruye territorios, amenaza el bosque, contamina el río y pone en peligro la existencia, la cultura y el modo de vida de las comunidades que viven alrededor del Tapajós.



Cargill empresa multinacional de agroindustria de soja, desempeña un papel fundamental en la expansión de la producción en la región del Tapajós, ya que es una de las principales empresas responsables del transporte de esta producción. La terminal de Cargill en Santarém no existe por casualidad, esta forma parte de un gran corredor logístico diseñado para conectar las zonas de monocultivo de soja del Centro Oeste y el Oeste del Estado de Pará con los mercados internacionales.



Cuando se habla de dragar el río Tapajós, no se refiere a un proyecto neutral ni a uno diseñado para atender a las comunidades ribereñas, las poblaciones indígenas o la navegación tradicional. El dragado está directamente vinculado a la necesidad del sector agroindustrial de reducir costos y aumentar la capacidad de transporte de grandes volúmenes de granos, especialmente soja. En este sentido, empresas como Cargill se benefician directamente de este proceso.


Si bien Cargill declara públicamente que no decide sobre políticas públicas ni decretos, es imposible disociar sus acciones de la presión por la infraestructura. El modelo de desarrollo que representa, basado en la exportación de materias primas, exige la transformación de ríos en corredores industriales, la privatización de vías fluviales, el debilitamiento de los derechos ambientales y, a menudo, la violación de nuestros derechos como pueblos indígenas.



A raíz de todo esto los pueblos indígenas del Bajo Tapajós, afirman ver a Cargill como parte estructural de esta presión sobre el río. No porque sea la única responsable, sino porque simboliza y encarna este modelo que transforma el río en una mercancía e ignora que el Tapajós es territorio, es vida, es ascendencia.

El dragado amenaza a los peces, altera el cauce del río, afecta la navegación tradicional, los rituales, la alimentación y la existencia misma de nuestros pueblos. Y todo esto se decide sin consulta previa, libre e informada, como garantiza el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.



Por lo tanto, manifiestan quienes están dentro de la resistencia que la ocupación, es una denuncia a Cargill, no se trata de un ataque aislado a una empresa, sino de una denuncia de un sistema, afirman. Un sistema que prioriza el lucro sobre la vida e intenta imponernos un proyecto de “desarrollo” que nunca nos incluyó y que ahora pretende expulsarnos de nuestro propio río.

El río Tapajós, conocido por su belleza y encanto, está siendo muy amenazado. Y cuando este río está amenazado, toda la vida que lo rodea también lo está.


Laboratorio experimental de comunicación y arte anticolonial, integrado por comunicadores y periodistas que servimos de altavoz digital para los pueblos 📣🎥 📷


 
 
 
bottom of page